MMXVI

Hace exactamente un año que empezó todo. Hace exactamente un año, que creé este blog. Latibule nació de una ilusión, de una necesidad de...


Hace exactamente un año que empezó todo. Hace exactamente un año, que creé este blog. Latibule nació de una ilusión, de una necesidad de decir todo lo que se me pasaba por la cabeza. Y, aunque al principio no fue fácil y abandoné en alguna ocasión, creo por fin saber el camino que este blog debe seguir.

Este 2016 empezó con un viaje a Roma. Tuve la suerte de poder compartirlo con dos personas que, aunque en algún momento me sacaran un poco de quicio, me hicieron disfrutar de la ciudad eterna como una niña. Hubo más viajes este 2016. En mayo, una escapada a Valencia para, entre otras cosas, reencontrarme con alguien que hacía dos años que no veía. Y en julio, la joya de la corona. La mejor semana de este 2016, el viaje a Granada.

Por segunda vez visitaba la preciosa ciudad andaluza. La primera vez que la había visitado me había enamorado completamente de ella. Me prometí volver y lo hice. Mi primera vez viajando sola. Y volví a descubrir la ciudad como si fuera la primera vez, junto a personas increíbles, personas llenas de sueños y personas que no dejan de sorprenderme día tras día. Personas de las cuales me llevé un trocito de ellas conmigo, porque me enriquecieron como ser humano. Personas que, a día de hoy, espero no perder nunca.

La vuelta a clase me hizo descubrir nuevas facetas de gente que creía conocer. Y se formó un grupo. Un grupo que parece complementarse. Un grupo afín. Un grupo con muchos planes en mente, con un viaje en el horizonte y con muchas ideas y ganas de comerse el mundo.

En noviembre perdí a alguien muy importante, alguien a quien quería mucho. Aunque aún no lo asumo. Y me aterroriza. Pero gracias a ciertas personas pude recuperarme lo más rápido posible y pude intentar seguir adelante, porque sé que es lo que él hubiera querido.

Y en diciembre me he dedicado a mirar atrás y revivir este año. Un año en el que he ganado en muchas cosas, pero también he perdido en otras. Un año inestable. Un año de nuevas amistades y de descubrimientos personales. Un año que me ha servido para aprender, para mejorar y para cambiar. Porque ha sido un año de cambios. Un año de sorpresas, de conciertos, de experiencias. De sueños cumplidos pero también de noches de llantos. Un año que me ha llevado a colocar a cada persona en su lugar.

A partir de aquí solo me queda esperar que el 2017 me sorprenda. Sí, suena a cliché. Pero es lo que honestamente espero. Espero mantener cerca a las personas que me importan, espero no perder a nadie a quien quiero y ser capaz de mantener amistades como las que ahora mismo tengo. Espero aprender mucho, de mí misma y de los demás. Espero viajar, espero crecer como persona. Espero volver a ver a personas que hace tiempo que no veo. Espero un buen año. Espero un 2017 mejor que un 2016.


Feliz 2017.






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